Una fuerza casi intuitiva me llevó hasta Salvador,
vagando bajo las noches estrelladas del Pelourinho
lo encontré,
lo conocí sin conocerlo,
lo pensé sin pensarlo,
lo deseé sin desearlo.
una parte de mi dejó un amor atrás,
y aún pensando en él,
el destino encaprichado unio nuestros cuerpos,
nuestras almas,
nuestros deseos,
y quien sabe que mas..
Encontré un poeta de versos amargos,
un musico de melodias viajeras,
un amigo de palabras sinceras
y un amante de lujuria interminable..
encontré un maestro
y un hermano,
otra parte de mi por descubrir..
No son precisas las palabras,
ni los idiomas, ni los codigos culturales
alcanza con la complicidad
de nuestras miradas sinceras
para decir lo que con palabras no podríamos
Nuestros cuerpos son uno
en una bahia,
donde las tardes son de calor,
y las noches de frio,
entre mares de agua salada,
entre fuego y tempestades..
Llegué a una ciudad donde las noches no duran lo suficiente
las pasiones pasajeras se tornan en amores infinitos que duran pocas semanas..
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