Sobre la mesa quedaron
mis proyectos de seguir viajando, quedaron sus ganas de tenerme para siempre, quedaron
sus abrazos y algunos te quiero.
Quedaron sus historias, quedaron los vos y yo, y los nosotros.
También quedaron sus juegos perversos, sus fantasías sexuales, quedaron mis escusas para ir a dormir temprano.
Sobre la mesa y junto a los cigarros, quedaron sus histerias de niño caprichoso, quedó también mi paciencia.
Quedaron sus juegos de detective, y mis ganas de no volver a dormir esa noche.
Sobre la mesa también quedaron mis ganas de abrazarle y sus ganas de matarme,
pero sólo sobre la
mesa.

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