lunes, 10 de junio de 2013

El perfume de las rosas sin espinas.

Ella lo esperaba siempre mirando por la ventana, no quería que él la descubriese llorando, tenía miedo, miedo hasta de llorar. Siempre lo esperaba, con sus ojos oscuros llenos de lágrimas. Él llegaba, algunas veces, otras no. Ella pasaba hasta la medianoche esperándolo y se iba a la cama sin poder dormir. 
Las noches que el llegaba tarde, siempre era alcoholizado, ella sabía lo que venía después. Nunca supo lo que era el cariño, pero en cambio siempre vivió el dolor y el miedo en carne propia, cada noche, cada mañana, a la hora del almuerzo y de la cena. La comida nunca fue lo suficientemente sabrosa para él.

Con él aprendió muchas cosas, como que lo sueños son solo sueños y nunca llegan a cumplirse, su sueño de ser bailarina fue quedando en el olvido, muchas veces se quedaba pensando en las tantas cosas que podría haber sido, pero de nuevo recordaba  la cocina que le quedaba por limpiar y se olvidaba de todo eso, que ahora era como un sueño de adolescente.
No le gustaba contar acerca de su vida y su relación a los demás, aunque muchos le habían dicho  que nunca conoció el amor, ella estaba convencida de que lo conocía más que nadie. 

Lo amaba, y si había algo a lo que no le temía, era al amor.
Mientras limpiaba la casa, o cocinaba, pensaba en él, más cuando  se ausentaba por horas, ella nunca se atrevió a preguntar dónde estaba, o que hacía. Era tan feliz cuando el llegaba con flores o bombones, su corazón latía más fuerte, y sentía que no podía pedir más.
Las pocas veces que sonreía, intentaba exagerar su sonrisa para que todos creyeran que era feliz, cuando quería llorar se aguantaba las ganas hasta la noche, para cuando él no estaba. Él no quería que llorase.

Cuando no tenía pesadillas, ella soñaba cosas lindas, sueños esperanzadores de que algún día todo sería mejor. Vivía de sueños, hasta el próximo golpe de él, donde todo su mundo se desmoronaba, y ahí ella reconstruiría todo de nuevo, excepto el amor, para ella eso siempre quedaba intacto.
Después de un cierto tiempo él dejó de regalarle flores y bombones, ella supo que había dejado de quererla y su decisión fue dejarlo, por primera vez quiso escapar, no verlo más, olvidarse de él, de sus sueños y de sus esperanzas.
Esa noche él llegó alcoholizado, como siempre, pero más temprano de lo habitual. Llegó y el ritual se repitió, solo que esta vez, la amó más que nunca.


sábado, 18 de mayo de 2013

Sobre la mesa


Sobre la mesa quedaron mis proyectos de seguir viajando, quedaron sus ganas de tenerme para siempre, quedaron sus abrazos y algunos te quiero.

Quedaron sus historias, quedaron los vos y yo, y los nosotros.

También quedaron sus juegos perversos, sus fantasías sexuales, quedaron mis escusas para ir a dormir temprano.

Sobre la mesa y junto a los cigarros, quedaron sus histerias de niño caprichoso, quedó también mi paciencia.

Quedaron sus juegos de detective, y mis ganas de no volver a dormir esa noche.

Sobre la mesa también quedaron mis ganas de abrazarle y sus ganas de matarme, 
pero sólo sobre la mesa.



lunes, 15 de abril de 2013

Diario de un descubrimiento




Aclaración: Esto que escribo a continuación no es una guía de viaje. No doy ninguna indicación de lugares para visitar. Como dice el título es apenas un diario personal de lo que viví en estos días que estuve en Valle do Capão.

                                                                                                                      

Introducción


Hace seis meses que llegué a Salvador y hace un tiempo que venía pensando que precisaba de un cambio, ya había conocido bastante la ciudad y quería conocer un lugar diferente, según mis planes la idea era seguir por el Nordeste de Brasil hasta el Amazonas, pasó el carnaval y no había ahorrado nada como para seguir viaje, por lo que tenía que decidir qué hacer, había un lugar que no quería dejar de conocer; la Chapada Diamantina, ese lugar tan lleno de magia del que todo mundo habla.
Chapada Diamantina es un parque nacional ubicado en el centro del estado de Bahía, al oeste de Salvador, conoce mas de Chapada acá.
Por lo que un mes atrás decidí hablar con mi jefe en el bar donde trabajo para pedirle un mes de vacaciones, para conocer la Chapada Diamantina.
Un mes no dio para ahorrar dinero para conocer toda la Chapada Diamantina por lo que decidí ir sólo al Valle do Capão, uno de los principales pueblos de la región, muy recomendado por amigos que ya conocían.

Mi pasaje estaba marcado para Palmeiras para el día 6 de Abril, sólo ida por el momento.


Yendo para el Valle do Capão

                                                                                          Primer día en el Valle do Capão

                                                                                                                                             Sábado, 6 de abril de 2013


El día 6 de Abril, a las 7:00 am sale un Real Expresso rumbo a Palmeiras, ahí iba yo, en el asiento 19, claro que no iba a Palmeiras sino al Valle do Capão, con dos mochilas pesadas y sin nadie -ni nada- que me esperara en el destino, que yo supiera..
Después de una cuantas horas de viaje, a las 15 y poco, llegué a Palmeiras, un Jeep esperaba a quien fuese a Capão, en ese viaje debían ir mas personas de la esperada porque ni yo, ni mis mochilas entraban, por lo que tendría que esperar otro Jeep, sino podía tomar una van, de las que iban a Capão. Después de una hora esperando, no pasó ningún Jeep, ni las vans, empecé a caminar hasta la salida del pueblo, hasta el camino que llevaba al Valle para hacer autostop, o tomar una vans o lo que fuera. Pasó una hora y media, hasta que pasó una vans, que por 8 reales me llevaba a Capão.


Llegué 18:30 al pueblo, cansado, pregunté por algún camping y alquilé un cuarto con baño por 25 reales.


Después de una ducha, volví al centro, estaba con hambre, pasé por un cibercafé y pensé que era buena idea conectarme para avisar que había llegado bien, pasé por una pizzeria de rua, nunca había vista una pizzería en la vereda, las pizzas ya prontas, era comprar la porción y te sentabas a comer en uno de los banquitos, en la calle. Fueron como 6 porciones de pizzas diferentes, con dos jugos de manga con jengibre, todo orgánico y muy rico.

Hablando con una chica argentina que armó un stand al lado mío, y me contaba que hay gente de todos lados viviendo en Capão, era fácil darse cuenta, en el rato que estuve ahí sentado escuché español, francés, italiano y alguna otra lengua más.


Aproveché para preguntarle por la escuela de circo, ya que había visto unos chicos haciendo malabares en la plaza y me sugirió que vaya que estaba rolando algo en ese momento, así que fui. Estaban proyectando unos videoclips de un grupo de Rio de Janeiro, una fusión de  música y teatro, bastante interesante, aunque después de un rato, quería dormir, estaba cansado, fui a la cantina a comprar un agua y me encuentro con una chica que había trabajado conmigo en el bar, en Salvador.
Sabina, no esperaba encontrarla ahí, después de conversar un poco y comentarle que estaba buscando algo para alquilar, me comentó que ella con su novio alquilan una casa en “los campos” que por lo que me dijo es un poco saliendo del valle. Al otro día quedamos al mediodía en un centro cultural donde tocaba para un grupo de baile.


                                       Buscando casa, trabajo y otras  cosas… 

Segundo día en el Valle do Capão

 Domingo, 7 de abril de 2013


Mi segundo día en el pueblo fue bastante cansador, si bien me levanté a eso de las 9, caminé mucho, principalmente buscando algo para alquilar y algún trabajo, ya que el dinero que tenía no era mucho, me habían dicho que en Capão se gastaba poco, pero sabía que no me iba a dar para mucho tiempo.
Cuando me levanté fui al centro, a comprar algo para desayunar, estaba la feria de los domingos, compré frutas y de vuelta pasé por un mercadito.
Desayuné y caminé en busca de algo para alquilar, vi un cartel de un “camping, cuartos y casas” hay muchos de esos, ya que es una fuente de ingreso que muchos moradores usan para vivir en el pueblo. Al llegar estaba cerrado, parecía abandonado, como muchas casas en Capão. Los dueños dejaron a su perro de guardia y por lo que percibí hacía muy bien su “trabajo”, el primer perro que me ha mordido es del Valle do Capão, que loco. Después de caminar un poco más me siguió, no sé si pidiendo disculpas o comida. Una vecina me comentó que el dueño de la posada había viajado.
Pasé por otro camping con cuartos para alquilar, mas barato que en donde estaba, 15 reales, pregunté si podía hacer un precio mejor por mes y me dijo 320, no estaba mal, pero seguía siendo caro para alguien que no tenía dinero =P

Seguí caminando hasta un hostal, bastante apartado del pueblo, entre el bosque, y hablando con la dueña, y me dio algunos consejos de que lugares podía ir, y también me comentó de una pareja de uruguayos que vivía en el pueblo, de vuelta pasé y los conocí, muy simpáticos, hace 13 años que viven en Capão, me comentaron de otras posada a donde podía ir, y fui, con la promesa de volver a tomar unos mates, cualquier tarde.
Después de mucho andar, llegué al centro cultural, donde quedé de encontrarme con Sabina, después de un rato de esperarla me dijo que iba para el circo si quería ir almorzar con ellos, no sabía si aceptar por lo que preferí ir para el pueblo y comer ahí, almorcé en un lugar que tenían PF vegetariano, muy bueno, semillas, verduras, feijão y unas bolitas parecidas al acarajé, todo muy rico por 10 reales.

Volví para la posada, junté mis cosas, y me mudé para el camping más barato, que era bastante cerca, y 10 reales por día, es una diferencia importante...Las comodidades son casi las mimas, solo que en esta posada hay una cocina comunitaria, y con eso se economiza bastante. Los cuartos son una especie de molinos, abajo hay un estar, una escalera y arriba esta la “cama”, muy cómodo y fresco. En el cuarto y en el resto del camping hay frases en las paredes, interesante para quien quiere pasar un tiempo reflexionando.
Estaba cansado, y a eso de las 17:00 dormí una “siesta” que duró hasta el otro día.


El camping







Día de reflexiones…

                              Tercer día en el Valle do Capão

                                                                                                               Lunes, 8 de abril de 2013


Amaneció lloviendo, mucha lluvia, y era justo esos días cuando no querés quedarte encerrado durmiendo, y menos cuando tenés tantas cosas por conocer, por la ventana daba para ver la fumaça de las cachoeiras, algunas son tan altas, que al llegar al suelo se hace humo, y se crea como una niebla en el valle.

Me levanté, leí un poco, y después que paró la lluvia bajé al centro, compré cosas para desayunar y para cocinar en el almuerzo, desayuné, leí otro poco, terminé una pulsera en macramé, empecé otra. Después del mediodía, bajé al centro de nuevo, fui al cibercafé a conectarme, leí algunos mensajes, hablé con amigos, y mande un mail al dueño de una posada que me habían recomendado los uruguayos, para pedir empleo, claro.

 Volví al camping, me hice el almuerzo y pasé el día en eso. Pensando mucho, pensando si estaba en el lugar correcto, por que estaba ahí, si ese era mi lugar, y por qué no elegir la comodidad que tenía en Salvador, o en Colonia mi ciudad, muchas preguntas, y tan solo, sin poder hablar con nadie, quizás es por eso que pensaba tanto, porque en ese lugar, en ese momento tenía mucho tiempo para pensar.


  


Entrando en la mata

Cuarto día en el Valle de Capão

Martes, 9 de abril de 2013


Me desperté a eso de las 9:30, no tenía idea cual iban a ser los planes para el día, me preparé el desayuno y bajé al centro, fui con la computadora para conectarme en la plaza, que sabía que había wi-fi, lo que no sabía era que tenía que comprar el tiempo en el cibercafé, por lo que volví a casa a buscar dinero, precisaba conectarme para ver si el dueño de la posada había respondido y para escribirle a un chico por el alquiler de una casa.
Volví al pueblo, con dinero y fui a un cibercafé más barato que el principal, abrí el mail y nadie había respondido, mandé un mensaje al chico de la casa y abrí facebook por si había alguna novedad. Conversando con el dueño del ciber me comentó que hay un italiano, Flavio, que divide el alquiler con varias personas, y me indicó cómo llegar...

Pasé por el camping a dejar las cosas y seguí viaje a la procura del tal Flavio, de paso aproveché para pasar por una posada que me habían recomendado, hablé con el recepcionista, dejé mi mail, pero sin mucha esperanza que me llamasen debido al poco movimiento que hay, me anotó como freelance.
Caminé mucho entre caminos en el medio de la mata preguntando, teniendo que volver porque había errado de camino, y después de unas cuantas horas y de preguntar mucho, di con la casa, no había nadie ¬¬
Seguí caminando, quien sabe buscando qué, con la excusa de buscar casa para alquilar, descubrí otra parte del Capão, me encontraba gente en las matas, o  que volvían de alguna trilha, como una francesa que ya me había cruzado antes con la que nos pusimos a conversar y me contó de la trilha que había hecho.
Vi gente más original en la mata, que al parecer están más en contacto con la naturaleza y van más allá de ser el hippie-rasta-maconhero que se ve más en el centro, en cierto modo eso me entusiasmó a querer quedarme.
Volví para el camping muerto de caminar tanto, comí algo, me duché y bajé al centro, a comprar algunas cosas, ya que decidí para ir a la Cachoeira da Purificação y al Poço da Angelina al otro día.

Llegó la noche, y de noche suelo pensar mucho, más en lugares como el Capão, que el tiempo sobra para pensar. Estoy en medio de una confusión, no sabiendo qué hacer. Tengo dinero para quedarme unos tres días más, si no encuentro trabajo y/o un lugar más barato para quedarme. Podría irme a Lençois a probar suerte allá que, se supone, hay mas movimiento, pero también esta difícil, querría ser optimista y pensar que algo va a salir; pero si no, tengo que volver a Salvador, ver si puedo trabajar en el bar, y buscar algo para alquilar.
Tampoco he hecho ninguna trilha en estos días que estoy, ni he encontrado nada como para quedarme más tiempo, entonces la incertidumbre está ahí en mi cabeza, y yo sin saber qué hacer, creo que lo mejor es ir a dormir, mañana levantarme temprano, ir a la cachoeira, conocer, y si algo tiene que acontecer, que acontezca, como me decía Ceci, una amiga, en el Capão, todo acontece.
Espero funcione conmigo también...


Y aconteció… 

Quinto día en el Valle  do Capão

Miércoles, 10 de abril de 2013


El despertador sonó a las 6 de la mañana, después a las 7 y finalmente a las 8, cuando conseguí despertar fui a desayunar, pensando en el día que me esperaría. Ya era hora de hacer una trilha, El Poço da Angelina y la Cachoeira da Purificação, era ideal para mí, no se precisa de mucha experiencia y es cerca, como para hacer solo.




A las 9 de la mañana estaba saliendo rumbo a la mata de Sao Joao, después de una hora caminando, era atravesar un arroyo y empezaba la trilha. Al principio era fácil, los caminos estaban bien delineados y no había mucha dificultar, a medida que iba avanzando se complicaba un poco más, con subidas y escalinatas que dejaban sin aliento, pero a vista arriba valía la pena.
Estando arriba aproveche para tomar agua, descansar un poco y sacar algunas fotos, en ese lugar me crucé con unos chicos que iban al Valle do Paty, una trilha mas larga, de unas 6 horas andando. Seguí con ellos ya que nuestros caminos compartían el comienzo, por media hora hasta que yo me desviara para llegar hasta donde iba.
En donde los caminos probablemente se separaban nos sentamos a descansar y comer algo, ahí conocí a Diego, un chico argentino, con el que hablamos mucho de viajes, él ya había viajado bastante y yo le comentaba de las preocupaciones que había tenido en estos días de retiro en Capão, fue el desahogo de estos días en que no tenía con quien hablar.
Cuando era hora de seguir, Natacha, una chica francesa me comentó que el grupo había hablado de seguir con ellos hasta el Valle do Paty, al principio dude un poco, su idea era estar tres días en el valle y yo iba con comida sólo para unas horas de caminata, y no llevaba nada de ropa; pero acepté la invitación, con la alegría de saber que finalmente iba a tener una aventura en la Chapada y no era solo, sino con un grupo de seis aventureros un poco menos perdidos que yo, Diego x2, Matías, Lucía, Gema y Natacha eran ahora mis compañeros de aventura por el Valle do Paty. Yo feliz.




Parando para almorzar






La mayoría de los chicos tenían experiencia en viajes, trilhas y montañas, cada una aportaba algo al grupo por lo que fue una caminata agradable, donde nos íbamos conociendo y sabiendo un poco mas de los otros, de a ratos nos desviábamos del camino o dudábamos en qué camino seguir, nuestras ideas de encontraban, pero siempre hablamos y resolvíamos entre todos que hacer.

Después de unas 6 horas de caminata y de conocer unas vistas hermosas, llegamos al “refugio”, como le llamaban, unas casitas que un morador alquilaba, se podía armar carpa también, y ahí nos quedamos a pasar la noche. Un rato de violão y pandeiro, y nos fuimos a dormir.

El camping, detrás la niebla de la mañana


Volviendo planeando volver…

Sexto día en el Valle do Capão

Jueves, 11 de abril de 2013


Nos despertamos a eso de las 8, desayunamos, llovía un poco y nos rodeaba una bruma, como el camping esta en un valle, estábamos rodeado de morros, y de niebla.
Mas o menos para el mediodía, el cielo había despejado y ya teníamos en claro que haríamos en el día, después de decidido Natacha y Diego comentaron que querían volver, también quería volver, ya que estaba cansado, no tenía ropas para cambiarme y  mis tenis estaban acabados en la suela, lo mejor era volver y descansar un poco, ya que tenía previsto volver a Salvador el Sábado 13.
Con Natacha organizamos lo que traeríamos de vuelta y partimos poco después que los chicos salieron a hacer su travesía, ellos volverían el Viernes 12 para Capão, como habían planeado al salir.
Partimos viaje con la francesa casi española, Natacha sabe bastante de trilhas y de leer mapas, casi diría que es su pasión, por lo que no fue difícil volver solos, esta vez volvimos por abajo, por el valle mismo, la vista era distinta y el viaje un poco más corto.

Vista del Valle
Después de unas horas de caminata, faltando poco para llegar, nos encontramos con Diego, el había decidido salir un poco después del refugio, volvimos los tres hasta Capão.

Llegué cansado al camping y con mis tenis todos despegados, demasiado que aguantaron, para la próxima ya sé que los tenis baratos, cuando se mojan, se despegan, quedarán de recuerdo en el Capão.

Después de comer algo y ducharme fui al centro a ver qué horario de ómnibus tenía para volver a Salvador al día siguiente. Volví al camping y dormí temprano.

Día de descanso...

Séptimo día en el Valle do Capão

Viernes, 12 de abril de 2013


El plan del día en un principio era conocer la Cachoeira da Fumaça, pero debido al inconveniente con mis tenis, desistí; iba a ser un día de descanso.
Me desperté a las 9 y poco, desayuné y me quedé en la cama, leyendo, escribiendo, haciendo nada, a la hora del almuerzo fui a cocinar a la cocina del camping, hablé con una chica que había visto antes, y un francés que también andaba en la vuelta, viendo que almorzar, compartimos un rato juntos hasta la tarde, hablamos, nos reímos y el tiempo pasó rápido.

Aproveché lo que quedaba de tarde para comprar mi pasaje a Salvador, bajé al centro, compré el pasaje y la vans que va hasta Palmeiras.

Volví al camping y dormí.


 Volviendo a Salvador

Viernes, 12 de abril de 2013


Me levanté temprano, a eso de las 8:00 estaba desayunando, tenía que ordenar mis cosas y armar la mochila, cosa que iba a llevar bastante tiempo, viendo el desastre que tenía en el cuarto.
Después de organizar todo y tirar algunas cosas que no servían fui a pagar la semana del camping al dueño, saqué mis cosas y emprendí camino a la villa.

Casi llegando al centro escucho que me llaman, era Lucía que estaba en un resto, nos saludamos me contó cómo había acabado la caminata al Valle, todo un poco rápido porque ya era un poco tarde para mi van.
Y era tarde, llegué al centro y la van ya había salido, había perdido la van para tomar el ómnibus en Palmeiras, pregunté si era factible hacer autostop a la salida del pueblo pero me dijeron que estaba difícil por la hora, intenté y no dio resultado, nadie iba para Palmeiras. Hablé con un chico, de los moto taxis, me llevaba por 30 reales, yo tenía 34, me quedaban 4 reales para el viaje, no tenía mucha opción.

Después de un viaje un poco agitado llegamos a Palmeiras, fue esperar el ómnibus y ya estaba en camino a Salvador.



Enseñanzas que me dejó esta semana en Capão

El estar tan solo los primeros días, si bien fue “agotador” era algo que precisaba, necesitaba estar conmigo mismo, pensar, sólo pensar que era que quería para mí en este momento, y cuando se trata de decisiones precisamos de estar solos.

En la caminata que hice con los chicos aprendí mucho más que hacer una trilha, aprendí escuchando sus anécdotas, sus historias y objetivos; me replantee los míos, muchas de las preguntas que había hecho en los primeros días en Capão se contestaron solas en esa caminata.

Caminando surgieron varios ideas y proyectos en mi cabeza, puedo decir que fue una inspiración haber conocido ese grupo. Surgieron ideas nuevas de lo que quería, no sólo a corto plazo sino pensando de aquí a dos años, como todo plan, se va modificando con el tiempo de acuerdo a nuestras necesidades, pero siempre es bueno tener un plan, o dos.

Este viaje también me mostró que hay cosas en las que tengo que trabajar que no había notado, como mi timidez, el hablar con desconocidos abre muchas puertas, y se gana mucho, amistades por ejemplo.

Así como pido, también agradezco, estoy muy agradecido con los Dioses por presentarme estas oportunidades de aprendizaje, agradezco por tener ese impulso de hacer las cosas sin pensar, porque es en ese momento donde reconocemos nuestras fallas.  Y supongo que así es como vamos aprendiendo de la vida, arriesgándonos...

sábado, 30 de marzo de 2013

Me preguntan por que..



Porque dejó de ser un extraño a ser el centro de mi atención..

Porque los abrazos de despedida no duran lo suficiente..
Porque no pienso en otra cosa que volver a encontrarle..
Porque me siento especial cuando estoy con él..

Porque no tengo miedo, porque me siento fuerte..

Porque me siento amado, porque me siento libre..

Porque no veo otra forma de amar si no es con libertad..

Y sé que acá o en cualquier otra parte que esté, mi corazón va a seguir unido a él..

Fue mi oasis en el desierto..
Mis ojos, mi mente y mi cuerpo saciaron su sed..


Y ahora no soy mas yo, ahora soy nosotros..




miércoles, 20 de marzo de 2013

Primera confesión de amor


Sentí, después de un tiempo el irresistible sabor del alcohol y el cigarro en su boca, mezclado con el porro mañanero, me perdí en él, me perdí y lo desee como un niño caprichoso..

Por momentos me sentí cuidado y por momentos desprotegido..
Sentí mi alma desnuda, cubierta de sus abrazos..
Me sentí frágil, pero también me sentí fuerte..
Me sentí feliz y me sentí libre..

Derrumbó mis muros, y construyó campos de flores..

Me apasione por una imagen que por momentos fue difusa y que todavía no consigo distinguir, 

Me perdí en sus labios, en sus cabellos en rulados..Me perdí en su mirada..y no pude encontrarme..

Hasta ahora no se quien es, ni se quien soy yo después de conocerlo..
Admito si, que me perdí, por momentos olvidé mi camino..sé que con él quiero seguir mi camino, o solamente.. 

no ir.



miércoles, 6 de marzo de 2013

Un día mas..

El día amaneció gris, de nuevo, la brisa de la mañana entra por la ventana, me despierto de una de mis peores pesadillas, despierto en un mundo distinto al mio, con otras reglas, con reglas que nunca aprendí, despierto en un mundo en el que no se ni cual es mi función, perdido, queriendo encontrarme, queriendo encontrar respuestas a preguntas que no conozco.

El café de la mañana esta en la mesa del estar, frío, las galletas dulces, blandas por el pasar de los días, escribo algunas letras en una servilleta, y es en ese momento que viene un presagio a mi mente de como va a ser el resto del día..




lunes, 18 de febrero de 2013




"El amor es libre, libre como las hojas del otoño que se mueven con el viento, así es el amor, y así es como deberíamos entenderlo.."




jueves, 7 de febrero de 2013

Una fuerza casi intuitiva me llevó hasta Salvador,
vagando bajo las noches estrelladas del Pelourinho
lo encontré,
lo conocí sin conocerlo,
lo pensé sin pensarlo,
lo deseé sin desearlo.

una parte de mi dejó un amor atrás,
y aún pensando en él,
el destino encaprichado unio nuestros cuerpos,
nuestras almas,
nuestros deseos,
y quien sabe que mas..

Encontré un poeta de versos amargos,
un musico de melodias viajeras,
un amigo de palabras sinceras
y un amante de lujuria interminable..

encontré un maestro
y un hermano,
otra parte de mi por descubrir..

No son precisas las palabras,
ni los idiomas, ni los codigos culturales
alcanza con la complicidad
de nuestras miradas sinceras
para decir lo que con palabras no podríamos

Nuestros cuerpos son uno
en una bahia,
donde las tardes son de calor,
y las noches de frio,
entre mares de agua salada,
entre fuego y tempestades..

Llegué a una ciudad donde las noches no duran lo suficiente
las pasiones pasajeras se tornan en amores infinitos que duran pocas semanas..


Emociones


Nuestras emociones vuelan...viajan a cada momento, con cada alma que vagabundea y se encuentra con nuestro ser aventurero, chispas y luces de colores por doquier, y todo vuelve a empezar. Nos enamoramos a cada segundo, nos apasionamos, y también olvidamos..Olvidamos el pasado amargo, el problema sin solución, la tristeza de un futuro sin colores..Aprendemos a vivir de nuevo, a sentir...y ahí mudamos de ser, somos una persona nueva, porque siempre, siempre, vivimos en un cambio constante, en un aprendizaje, conociéndonos a nosotros mismos, conociendo el mundo, conociendo a nuestros hermanos, tan distintos, tan iguales, tan perdidos, en este universo infinito..Pero encontrándonos en cada pueblo que se cruza con nuestros sentidos, desnudándose ante nosotros..Llenando de inspiración todos nuestros vacíos y nuestras ilusiones..

Y ahí vuelvo a perderte amor mío, para encontrarte en otra alma viajera, para que me enseñes mas de esta vida loca, donde no importa más que descubrir que somos uno..