No va a ser muy bueno al principio hasta que no se me haga
costumbre esto de escribir cosas :)
Por hoy les dejo algo que escribí hace mucho, es un cuento basado en algo que soñé..
Hoy una vez más fui al cementerio, con mis hojas y un lápiz en busca de inspiración. Corría un viento suave, las nubes y la luna mostraban el camino. Mi ser estaba allí en alguna parte, allí permanecía mi morada eterna, aun vacía esperándome.
Bajo un árbol antiguo y sombrío había un ser, uno que nunca había visto antes, quedé atónito, pasó un tiempo sin dejar de observar ese cuerpo aparentemente melancólico, esa persona que antes estuvo allí, ahora ya estaba en mis pensamientos, parecía un ser oscuro, inerte. Me observaba con su rostro pálido y una mirada penetrante, como si quisiera contemplar mi alma, como aferrándose a ella.
Nos mirábamos el uno al otro, sin pensar, sin creer, sin sentir. Caminé hacia ella y sentí en mi interior el acercamiento a la muerte.
Hablamos, recorrimos lugares, me contó sobre su corta vida, muy triste y enfermiza. Pasamos toda la noche sobre una estatua antigua, aparentemente de un ángel, miramos la luna y las nubes sobre ella, ninguna estrella brillaba esa noche.
Ella me dio una rosa, me dijo que la sostenga todo el tiempo que estuviera a su lado, aunque yo no conociera su significado.
Pasaron las horas y con las rosa en mis manos, quedé completamente dormido. Desperté al amanecer, miré mis manos, estaban ensangrentadas, también la rosa.
Ella parecía dormida, intenté despertarla, permanecía inmóvil, me sentí paralizado, un impulso me llevó a besarla; pero no despertó, mis manos llenas de sangre y la rosa sobre ella marcaron el fin de su respiración.
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